Simón
Barbosa Lasso.
Texto reflexivo 1: lo que he
aprendido de mí como aprendiz.
Hace
un momento revisaba las entradas que he hecho en el blog buscando insumos para
escribir este primer texto reflexivo. En este he encontrado que la mayoría de
ambientes de aprendizaje en los que aprendía de niño eran experimentales, por
ejemplo en la entrada del 23 de enero describo cuando mi papa me enseño a
montar bicicleta. Esto me parece curioso en la medida en que los ambientes por
los que comencé aprendiendo no son los ambientes en los cuales más aprendo en
la actualidad, surge la duda de cómo se dio ese cambio de los ambientes que uso
para aprender.
En
la actualidad los ambientes en los que aprendo no son empíricos. Mis ambientes
de aprendizaje no son nada parecidos a los ambientes en los cuales Héctor y Fabio
aprendieron sus oficios (ver entrada del jueves 31), esto me lleva a
cuestionarme que hace que nuestras formas de aprender tomen rumbos diferentes. Lo
primero que se me viene a la mente es la educación, yo tuve la fortuna de estar
en ambientes de aprendizaje que son valorados socialmente, como el colegio o la
universidad, estos no son empíricos, o usan lo empírico pero no en mayor medida
que lo no empírico. Ahora que ya se los ambientes en los que aprendo con mayor
facilidad, debido a que he sido entrenado en los mismos me surgen varias dudas,
la primera es que como sociedad le damos valor diferenciado a los ambientes en
los que aprenden las personas, y como todos en cierta medida quieren volverse
expertos en los ambientes más valorados, como sociedad, podemos estar desperdiciando
las habilidades excepcionales de ciertas personas para desarrollarse en
ambientes no tan valorados socialmente.
Ahora
que con las diversas entradas se cómo son los ambientes de aprendizaje en los
que me es más fácil aprender voy a revisar un poco las características de estos
ambientes para buscar formas de mejorar mi proceso de aprendizaje, también la
posible forma en la que diferentes ambientes podrían ayudarme en la realización
de mis metas de vida.
Los
ambientes de aprendizaje en los que aprendo, así como lo señala la entrada del
cinco de febrero, pueden ser mejor aprovechados si me esfuerzo para mejorar
habilidades que me permiten desarrollar mi intelecto. Estas habilidades son la
lectura, la escritura. También en esta entrada llegué a la conclusión de que
las habilidades deben desarrollarse de manera continua y esto requiere un
esfuerzo que debo seguir asumiendo como lo he hecho hasta el momento.
Por otro lado creo
que los ambientes de aprendizaje en los que no me he desarrollado, los empíricos
por ejemplo, pueden llegar a servirme en la construcción de mi proyecto de
vida, por ejemplo aprender de las experiencias cuando entre a un trabajo, por
eso creo que en las próximas entradas al blog debo ir analizando diversas
maneras de mejorar mis habilidades en ambientes en los que no tengo mucha
destreza, ya que me pueden servir en el futuro cercano.
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