Simón
Barbosa lasso. La manera en la que la ciudad me educa.
En
el siguiente ensayo describiré la manera en la que Bogotá me educa. Para ello
revisaré el texto de Javier Sáenz Obregón “formación
ciudadana en los últimos tres gobiernos de Bogotá” y el producto grupal de
la entrega grupal pasada, con el fin de
contrastarlos con mi experiencia personal de aprendizaje, teniendo en cuenta
algunas entradas que he hecho al blog. De esta manera se verá reflejada la
manera en la que la ciudad me sirve como herramienta y a la vez limitante en mi
proceso de aprendizaje.
Sáenz
propone que “para contextualizar espacialmente las prácticas de formación ciudadana
desde el estado en el país, cabe señalar que en la última década estas han
tenido tres escenarios centrales”(Sáenz, J,2005). a continuación explicaré cada
uno de ellos y revisaré mi experiencia en los mismos.
El
primer lugar es la escuela como lugar delimitado en el que se busca formar a la
ciudadanía, siguiendo una práctica curricular. En mi caso el colegio en el que
estudié me dio herramientas para avanzar en mi proceso de aprendizaje, sin
embargo este me limitó en los ambientes de aprendizaje en los cuales podía desarrollarme,
como se evidencia en el texto reflexivo número 1, el colegio y la universidad
solo me permitieron desarrollarme en ambientes de aprendizaje en su mayoría no empíricos,
esto me limito en las proyecciones y habilidades que pude haber desarrollado de
haber tenido posibilidades más amplias, quizá en artes plásticas como la
escultura, o el teatro, la pintura. Ya que si bien en el colegio había clases
de arte o dibujo, estas eran un “adicional”, en el que como estudiante no podía ahondar debido a que tenía que gastar mi tiempo de
aprendizaje en matemáticas, física, química y biología. Lo anterior se ve
plenamente reflejado en el análisis que hago el día martes 12 de marzo, sobre
un vídeo llamado la educación prohibida, en el que se habla sobre la educación como
un proceso impositivo, en el que no se mueve el interés del estudiante por
aprender, sino se enseña lo que los adultos y la sociedad consideran como
indicado.
Sáenz
propone que el segundo lugar en el que la ciudad enseña es en el ámbito extra-escolar,
esto es visible en el primer gobierno de Mokus (Sáenz, J, 2005). Finalmente, el
tercer lugar, una apuesta del último gobierno, privilegia la formación de la ciudadanía
en función del debilitamiento de las fronteras entre la escuela y la cultura
urbana. A continuación explicaré como Sáenz concibe las formas en las que la
ciudad educa al ciudadano en el segundo o tercer lugar y la forma en la que
esto se relaciona con mi ambiente personal de aprendizaje. La ciudad, de
acuerdo a lo que ella concibe como bueno educa al ciudadano mediante “mensajes formativos provenientes de la vida familiar, los lugares de
trabajo, las instituciones de educación, la vida cotidiana en el barrio y los
espacios públicos de la ciudad, las organizaciones sociales y religiosas, y los
medios masivos de comunicación”( Sáenz, J, 2005). Para Sáenz las instituciones formales son las que le enseñan
al individuo la forma de conocer (aprender). Por otro lado la familia, el
barrio, los medios masivos de comunicación, etc. son los que le enseñan al
ciudadano cómo debe ver, sentir y que debe desear. Debido a que anteriormente
explique cómo las instituciones formales me ensenaron algunas cosas y me
limitaron en otras, en este espacio me dedicaré a las no formales. Los espacios
de la ciudad, no formales, en los que me
muevo me han enseñado muchas cosas de diversas características y formas de
aprendizaje, por ejemplo en la primera entrada al blog, el 23 de enero, relato
como mi papá me enseno a montar en bicicleta o cuando mi mamá me enseño a
manejar un automóvil. Si reviso la entrada del martes 29 de enero encuentro que en búsqueda de determinar
qué factores me pueden limitar mi aprendizaje llego a la conclusión de que si
le pierdo el interés a algo muy probablemente mi aprendizaje en este campo se
vea truncado. Esto se relaciona con lo expuesto anteriormente con Sáenz, ya que
la ciudad con sus medios no formales de educarme me ha enseñado como debo ver
el mundo, como debo sentir y, lo más importante para este punto, que me debe
gustar. En este sentido la familia, los espacios públicos y los medios de comunicación,
en una hipótesis apresurada, podrían concebirse como elementos que me
condicionaron psicológicamente para limitarme en algunos conocimientos de mi
preferencia en la niñez, como las matemáticas. Si relaciono esto con el hecho
de que mi mamá es profesora de ciencias sociales, pueden comenzar a entreverse
cosas muy interesantes. Los medios informales de educación terminan influyendo
en la manera como me desarrollo en los medios formales de educación.
Ya
que he discutido los tres lugares que propone Sáenz con mi proceso personal de
aprendizaje, ahora revisare la forma en la que la ciudad me educa teniendo en
cuenta el producto grupal entregado el pasado viernes 8 de marzo, para esto
traeré a colación algunos elementos allí mencionados.
El
primer elemento es la idea de que la educación y la ciudad deben tener una idea
de lo que entienden por sujeto educado. Para el caso bogotano la ciudad
entiende que alguien educado es aquel que, según la indagación que hicimos acerca
del programa Escuela-Ciudad- Escuela, aprende tanto los conocimientos que
tienen los programas curriculares en las escuelas o colegios, como en las
actividades que el estudiante hace por fuera del horario escolar. Si tengo esto
en cuenta para mi ambiente personal de aprendizaje puedo llegar a la conclusión
de que la ciudad de educa de la manera como concibe que yo deba ser educado,
por un lado me impuso lo que debo aprender en el colegio, y por otro lado lo que ella consideraba deseable
para el objeto educado, que si bien no consistió en visitas a empresas, al
acueducto o a museos, si me enseño lo que esta considera deseable en términos
del sujeto que la comunidad quiere reproducir socialmente.
El
segundo elemento, que me parece muy importante en la medida que expresa el
verdadero sentido de la educación, es el hecho de que la educación debe servir
para transformar la cultura y la sociedad. En la entrega grupal se explicó la
manera en la cual la Florencia renacentista buscaba a través de la educación cambiar
la realidad de su cultura, lograr que el sujeto “sirviera como uno de los piñones de un gran
engranaje social que buscaba salir de la edad oscura (la edad media) hacia una
era de conocimiento, humanismo, arte, literatura.” (entrega grupal 1).Este elemento es de vital importancia en la pregunta
de cómo la ciudad me educa, ya que si se tiene en cuenta esta aproximación a la
educación como herramienta de cambio social, cultural y político la ciudad
puede no estar generando esa meta educativa en mi proceso personal de
aprendizaje, esto debido a que la ciudad, simplemente, como lo dije en la
primera entrega grupal, lo único que hace es reforzar ideas de una educación
que no busca cambios por sí sola, sino que espera que la sociedad cambie y
luego la permee.
Por
todo lo dicho anteriormente considero que la ciudad debe buscar: primero, que
los métodos de educación no formales no limiten los posibles desarrollos
educativos de las personas en los medios de educación formales, mediante la imposición
del cómo debe ver, sentir y desear el sujeto. Segundo: no debe limitar las
cosas que en sujeto debe y puede aprender en los medios educativos formales,
mediante la imposición de planes curriculares que dan mayor importancia a ambientes de aprendizaje más valorados
socialmente, generalmente relacionados a las matemáticas, la física, la química,
etc.
Referencias:
Moncada, R. Ciudad, Educación y Escuela.2005.En
“educación y ciudad, Bogotá una gran escuela experiencias nacionales e
internacionales”. Idep, Bogotá 2003
- Secretaria de Educación del Distrito,
2012.programa escuela-ciudad-escuela. Extraído el día 07 del mes 3 del año 2013
desde http://www.sedbogota.edu.co/
Sáenz ,J. Ciudad, Educación y Escuela.2005.En
“educación y ciudad, Bogotá una gran escuela experiencias nacionales e internacionales”.
Idep, Bogotá 2005